sábado, 25 de diciembre de 2010
Dudando intensamente
mientras toda tu vida va pasando como una película por tu mente
cada palabra, cada sonrisa, cada lágrima, cada día, cada amanecer,
cada abrazo, cada paso, son sólo piezas perdidas de un rompecabezas desarmado:
y eso es tu vida.
¿Qué sigue? ¿Qué más? ¿Porque el corazón sigue latiendo?
¿A que se aferra dentro del pecho?
Siento que quisieras detener el tiempo con las manos, detener a todos,
¡Alto! Gritar y caminar hacia atrás, volver
Tal vez así podría rescatar lo que perdí, podría intentar
¿Qué diría si la viera otra vez ese día?
¿Qué haría? ¿Le advertiría? ¿Serviría de algo?
Pero ¿Sabes? No puedo detener el tiempo y desde ese día tengo miedo
y cuido cada palabra, cada mirada, cada sonrisa para armar bien mi vida.
No quiero perder nada de lo que tengo y a pesar de todo me repito a cada instante
Que sé que todo lo que tengo, en realidad no es mío y nunca lo perderé por eso,
y me siento vacío, lleno de oscuridad, lleno de angustia, lleno de dolor.
Perdí, se rompieron dentro de mí la calma, la seguridad y la esperanza,
todo se derrumbó y los escombros de todo lo que esperaba de ti me atraparon aún más.
Nos engañaste, nos vendiste y aunque quiero decir que no es tu culpa,
aunque quiera defenderte se que parte de la decisión fue tuya y eres responsable por eso
¿Porque? ¿Porque?
¿Porque no valoraste todo lo que hicimos? ¿QUE MÁS QUERÍAS?
¿POR QUE NOS HICISTE SENTIR QUE TODO LO QUE HICIMOS NO SIRVIÓ?
¿Sabes? A veces yo también odio este mundo, me gustaría tomar un arma,
y asesinar a las personas que destruyen lo que intento construir, pero ahora tú eres una de ellos
¿Porque tengo que luchar contra mis hermanos? TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS
Maldita sea, Por eso me pregunto
¿QUIEN CARAJOS SE DIO EL TRABAJO DE DESTRUIR EN TI LO QUE ESTABAMOS CONSTRUYENDO?
¿Quién? ¿Porqué? ¿Quién nos odia así?
Yo, yo... Dios, Tú sabes lo que quiero lograr.
¿No fue suficiente lo que hicimos?
¿Quién soy yo para juzgarte?
¿Cuánto significó para ti lo que hicimos?
¿Por qué no puedo encontrar respuestas?
Sólo sé que alguien, un día te enseño a destruir las esperanzas de los demás,
y aprendiste muy bien, nosotros fuimos tu prueba final, tu tesis,
y ese, o sea que te enseño, sea quien sea, voy a tenerlo un día ante mi
y voy a demostrarle que NOSOTROS, nosotros somos... somos...¿Qué somos ahora?
¡Rayos! todavía siento esta necesidad de hablar contigo, de aconsejarte,
de escucharte y sorprenderme ¿Qué éramos? Maldita sea
¿Sentías lo mismo que nosotros? Ya no sé desde cuando nos engañaste.
Quiero creer en ti.
Pero sólo puedo creer en mí, y aún siento ganas de volver, aunque no pueda.
No, no puedo cambiar el pasado y a veces me pregunto por el futuro y tengo miedo de lo que pueda pasarte.
Aún siento esta responsabilidad ¿Estoy atado? ¿Porque significaste tanto?
¿Debería detenerme o seguir esto que siento? ¿Te busco o me quedo? ¿Confío o te olvido?
Todavía siento que te quiero pero sé que si estuvieras aquí
me dirías que es estúpido escribir todo lo que te digo y lo que no te dije,
y yo diría que esta es mi forma de hacer las cosas, lo mejor de mí,
aunque no sea lo que necesites, aunque no sea lo que quieres.
Y no me importa,
Aunque me encuentre vencido, llorando y perdido todavía quiero creer,
Si mi corazón late, si se aferra ¿Por qué yo no? Maldita sea ¡YO SI CREO!,
Y sé que el tiempo me va a demostrar que estoy en lo cierto,
Esta es mi forma de hacer las cosas, al menos así no lastimo a quienes confían en mí,
¡YA NO QUIERO ESTAR CONFUNDIDO! ¡Sólo puedo estar seguro de lo que yo decido!
Y decido creer en mí… porque es lo correcto, porque así construyo el mundo que quiero construir.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Salvación Parte 4
Sábado 07 ¡Tormenta del destino!
Por fin he llegado (y pude estirar las piernas después de tres días viajando). No puedo decir que es un día hermoso, tengo miedo y esta ciudad es tan grande. No sé adonde ir, sólo tengo esta dirección…
Fue un día papá se había ido a trabajar temprano y faltó dinero para comprar detergente, entré a su cuarto y al jalar el cajón de la mesita de noche, cayeron 5 cartas al suelo por un agujero que las polillas habían tardado años en hacer, 5 cartas ocultas que nunca me había mostrado y que tenía escondidas ahí sin pensar en los demás, 5 cartas que, desde ese día, destruyeron toda la historia: eran de mamá.
“…Estar lejos de mi hija es el precio que debo pagar por ser libre de ti ¿verdad? Eso no te lo voy a perdonar, me voy porque necesito empezar una nueva vida pero te juro que volveré por ella. Voy a trabajar y cuando pueda volveré por ella y sólo por eso volveré a verte algún día…”
“…Hola hija, espero que tu papá te entregué esta carta o que de algún modo llegué hasta ti, estos han sido meses muy difíciles para mi, no sabes lo complicado que es estar en la capital y no conocer a nadie… y volveré un día, feliz cumpleaños amor, perdóname por no estar a tu lado…”
“…y el médico ha dicho que si puedo curarme pero tengo que seguir un tratamiento…y tú ¿Cómo estás hija? ¿Cómo va el colegio?… ¿Ya tienes 9 años verdad? ¡Debes estar muy grande!… Te envío algunas fotos y disculpa que nunca ponga mi dirección pero no quiero que tu papá me encuentre… te prometo que volveré…”
“…tuve miedo pero parece todo salió bien, así que estoy juntando dinero otra vez…estoy contando los días para ir, no ha sido fácil pero aquí hay mucha gente dispuesta a ayudar y trabajando duro lo he logrado ¡Tengo mi negocito y voy pa ‘delante!…”
“…discúlpame por no ir pero no me esperaba esta recaída, no sé que voy a hacer, ya se acabo el dinero y tengo un poco de miedo, no te preocupes, no digo que estoy asustada, confío en que voy a salir de esta pero no me gusta tener que postergar cada vez más nuestro encuentro…Ya tienes 12 años…perdóname por favor…nunca me imaginé todo esto, sólo salí huyendo con miedo, sin detenerme a pensar en ti y te dejé ahí…a veces quisiera retroceder el tiempo a ese momento, cuando te abracé, yo quería traerte pero ¿Qué hubiera hecho contigo? Si ni siquiera saber que iba a hacer conmigo…no sé si fue un error dejarte…y ahora estoy aquí, atrapada y extrañándote…”
No podía creerlo… No podía controlar mi llanto.
“Tú me mentiste o fui yo la que se mintió, sé que fue un error pero tú crees, por eso, que tienes derecho a destrozar mi vida y no voy a permitirlo. Por mi y el ejemplo que le quiero dar a mi hija me voy para empezar una nueva vida, me voy con todo el dolor de esta separación y la esperanza de un mañana mejor. Estar lejos de mi hija es el precio…”
“Nunca creí que podría odiar a alguien pero entiendo que esto también es mi culpa, me odio a mi misma por ser tan débil ante ti, por no haber hecho caso a los demás, por vivir esperando un cambio que debí realizar yo misma”
Me sentí completamente destruida frente a esas cartas, mi corazón estaba manchado con la ira y la rabia que había sentido contra ella y no podía ocultarlo ¿Cómo le pediría perdón ahora? ¿Dónde la encontraría? ¿Aún vivía?
Abracé las cartas a mi pecho y lloré sobre la cama culpándome por haberla odiado tanto sin siquiera saber lo que ella había vivido ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué me habían mentido así? ¿Por qué me odiaban tanto?
-¿Por que? ¿Por que?- le grité a papá cuando llegó -¡Eres un maldito! ¡Eres una basura!- mientras él permanecía tranquilo frente a mí con la misma mirada indiferente de siempre.
-¡Di algo! ¿Por qué me mentiste? ¿Por qué me separaste de mamá? ¿Por qué nos hiciste esto? ¡Contestame! ¿Por qué siempre me has odiado?-le grité, tirándole las cartas a la cara -¡Mira, mira lo que encontré! ¡Ella si me quería! ¿Por qué me hiciste vivir esta mentira? ¿Por qué nos ocultaste esto? ¿Por que? ¿Por que? ¡Di algo maldita sea!
-¡Cállate! – Gritó derribándome de una cachetada -¡Cállate! ¿Qué eres tú para reclamarme algo? ¿Qué eres? – Dijo mientras se agachaba a mirarme con un gesto de burla – Tú sólo eres una mujer, eres nada ¿sabes? , tu madre se fue porque era una engreída, una estúpida que creía que podía ganarse el cielo ¡Yo también me decepcioné de ella! ¿Crees que me quedé feliz con el paquete que me dejó? ¿No te has dado cuenta verdad? Qué estúpida eres ¿Ves que tú nos arruinaste la vida? Si tú no hubieras existido ¡Ni ella, ni yo hubiéramos pasado por esto! yo sólo quería un hijo varón, sólo eso.
Se levantó y mientras se alejaba contuve mis puños contra el suelo, mordí mi dolor y me lo tragué entre lágrimas porque yo sólo quería saber algo.
-¿Sabes donde está mamá verdad? - él volteó y coronó su rostro con una sonrisa.
-¿Por qué te lo diría?-
- Quiero irme con ella, ya no quiero causarte más problema, lo mejor es que me vaya con ella, por favor-
-¿Así que quieres irte con ella?- dijo, sonriendo aún más, mirándome diferente mientras venía hacia mi– Me parece bien, pero a cambio de eso quiero que me permitas darte todo el amor que jamás te he dado-
-¿Ahhh?-
Se acercó y me abrazó tan tiernamente como nunca lo había hecho, me refugió entre sus brazos y sentí como si se estuviera despidiendo de mí, como si en algún momento de nuestra vida, de verdad, me hubiera querido, como si le doliera alejarse ahora que yo sabía la verdad. Sentí que me amaba pero luego sus intenciones se revelaron completamente.
-Hija,- dijo abrazándome más fuerte- déjame amarte como nunca nadie va a hacerlo.
No puedo describir lo que sentí en ese momento, fue un miedo que cayó dentro de mí como una montaña de hielo, mi mente se desconectó del cuerpo, mi razón se perdió, mi entendimiento se nubló, me quedé inmóvil mientras él empezaba a besarme la frente. Toda mi rabia, mi rencor y mi furia habían sido aplastadas por ese miedo, mi conciencia estaba escondida y temerosa en algún lugar mientras él acariciaba mis brazos y sus labios se acercaban por mi rostro buscando los míos. Me sentí atrapada, acorralada e indefensa como un ave agonizante frente a una serpiente.
-Déjame quererte y enseñarte esta noche el verdadero amor para que nunca me olvides-
-¿Papá?- le pregunté llena de terror mientras una lágrima se escapaba de mis ojos buscando la libertad que se había perdido en algún lugar del pasado- ¿papá?- volví a preguntar, intentando recuperar a la persona que nunca hizo algo bueno por mi, pero que tampoco me dañaba tanto, rogándole a Dios que me devuelva a ese señor al que yo le escondía regalos en el día del padre, a esa persona capaz de detenerse ante mi y lastimarme lo menos posible, porque aún así… yo lo quería… él era mi padre.
-No te preocupes hijita, todo está bien, todo está muy bien-
Y cada movimiento, cada contacto, cada roce de sus labios y de sus manos se marcaba como fuego sobre mi piel, como una huella de horror sobre mi alma, como una mancha oscura que estaba creciendo sobre mí sin saber como detenerla. Por favor, había una voz interior dentro de mí gritando desesperadamente, un terremoto de emociones que no podía controlar, pero mis labios no se movían y poco a poco esa voluntad de intentar salvarme fue cayendo hacia la oscuridad.
-Ven, vamos al cuarto- dijo mientras me hacía avanzar y cada paso iba devolviéndome la fuerza y la conciencia que había perdido hasta llegar a la puerta.
-No- susurré sin pensar, como un acto instintivo, un intento de supervivencia.
-No- repetí mirándole a los ojos mientras empezaba a agitarse mi respiración y mi corazón se llenaba nuevamente con la luz de la voluntad.
-¡Noooo!- grité empujándolo con todas mis fuerzas, liberando toda mi rabia y mi llanto. Cogí un portarretratos y se lo arrojé al rostro.
-¡Estúpida!- me respondió entre risas, caminando hacia mí, derribando todo lo que encontraba a su paso mientras yo buscaba una forma de escapar.
-Papá cálmate por favor, razona las cosas- supliqué alejándome.
-¡Di lo que quieras! ¡Intenta cuanto puedas! ¡Esta noche yo ya la decidí! ¡Yo soy el cazador! ¡Tú eres mi presa!– gritó abalanzándose sobre mi otra vez.
-Por favor papá- supliqué nuevamente– ¡No hagas esto! – y tropecé cayendo al lado de la mesa mientras él se colocaba sobre mi cogiéndome de los brazos. Me miró y sonrió.
-Si no te quedas quietecita voy a tener que lastimarte, será mejor que hagas esto por las buenas ¿O quieres terminar sangrando? Dime amor- preguntó suavemente antes de gritar-¿Quieres terminar sangrando?
-No- le respondí moviendo la cabeza mientras me soltaba.
-Entonces vamos a divertirnos sin problemas- dijo mientras abría los botones de mi blusa y comenzaba a acariciarme.
No había forma de detenerlo, yo quería quitar sus manos con las mías pero no tenía fuerza suficiente y él estaba prácticamente sentado sobre mi, desnudándome, tocándome, manchándome mientras yo deseaba que todo fuera una pesadilla, una horrible pesadilla de la que despertaría en cualquier momento.
-¿En que estás pensando?- gritó dándome una cachetada y acercó su rostro al mío -¡Mírame cuando te hablo! Quiero que me mires ¿entendido?
Ya no sabía que hacer, lo miré y detrás de él estaba la última esperanza, al borde la mesa, sobre el mantel estaba el florero de mi abuela, sólo tenía que distraerlo un poco, sólo un poco más.
-Está bien papá, tú ganas- respondí, mientras él volvía a entretenerse con mi cuerpo.
Cogí el mantel y lo jalé calculando su cabeza, pero al ceder, el jarrón se volteó y giró sobre el borde cayendo y destrozándose a un lado de mí. Él se detuvo, se levantó, me miró y se abalanzó sobre mi cuello apretándolo con todas sus fuerzas.
-¡Maldita sea! ¿Cuántas veces vas a luchar? ¿Por qué no te rindes de una maldita vez?- gritó lleno de furia mientras yo intentaba detenerlo con mis últimas fuerzas -¡Mierda! ¿Por qué no te rindes?
¿Por que? ¿Por que? Sonaban sus palabras y dentro de mí también, mientras perdía las fuerzas en intentar respirar, tratando de capturar algo de vida del ambiente, arañando a la suerte que me había dado la espalda, esquivando a la muerte porque yo quería vivir pero…
Estaba en el lugar donde todos me habían abandonado, desnuda frente a un hombre que intentaba violarme o matarme: mi padre y me pregunté en ese momento ¿Por qué vivir? ¿Para que? ¿Qué hay en el futuro para mí después de esto? Finalmente comprendí que estaba sola, una vez más, otra vez estaba sola y abandonada frente a un destino aterrador contra el que no podía luchar, era eso o la muerte… y yo decidí morir, huir, escapar, salir de cualquier forma y entendí en ese momento porque huiste mamá.
Ya no tenía más lágrimas para llorar, ya no tenía más fuerzas para luchar, ya no tenía más ganas de vivir y el único dolor que sentía era la impotencia de saber que no podría pedirle perdón a mamá. Me quedaría en ese momento para siempre, cogiendo las manos de mi asesino hasta cegar la luz de mis ojos y esperaría en algún lugar oscuro, nuevamente perdida hasta verte mamá, por favor encuéntrame y perdóname. Lo siento, no tuve tu fuerza.
Pero él se detuvo, su intención era otra.
-Suficiente -dijo cuando me vio rendida, sin más fuerzas –no quiero matarte, ni siquiera desmayarte, sólo quiero que estés tranquila, que no vuelvas a intentar otra estupidez y que estés consciente de lo todo lo que voy a hacerte para que lo disfrutes tanto como yo.
Recuperé la vida con un respiro profundo pero casi no podía moverme y sentía mi garganta toda destruida. Me cargó hasta su cuarto, me tiró sobre la cama y comenzó a desnudarse mientras yo intentaba cubrirme y enredarme entre las sábanas.
Subió a la cama y al verme enredada entre las sábanas sonrió.
-¿Qué haces ahora? ¿Has envuelto mi regalito?- preguntó cariñosamente mientras me descubría entre besos y caricias que no podía rechazar. Era un hermoso juego para él, desnudarme lentamente con sus labios y revelar ante sus ojos mi intimidad sin saber que yo ocultaba en la mano derecha, escondida debajo de las sábanas, el alfiler de mi insignia.
-¿mamá?- pregunté sin saber… era un deseo desde lo más hondo de mi alma, quería un milagro… pero me di cuenta que era un hombre que preguntaba algo mirando a mis ojos, tomó mis hombros e intentó abrazarme. Reaccioné.
Salvación Parte 3
Viernes 06 ¡Valórate a ti misma!
-Lo prometo,- le dije a la noche, al silencio, al dolor, a la amargura y a la soledad –lo prometo abue, yo voy a luchar.
Pasaron tantas cosas a partir de eso, papá comenzó a descuidarse, se dedicó a tomar, la situación con él volvió a ser tensa y casi podía adivinar que lo botarían del trabajo, pero fue peor. Se peleó con sus compañeros de trabajo, lo golpearon y al final no le pagaron nada. Tuve que cuidarlo hasta que se recuperara.
Salvación Parte 2
Jueves 05 ¡Aprende otra vez a sonreír!
Yo me fui alejando de todos también, no conversaba con nadie en la escuela y mis notas bajaron. Papá sólo sabía gritarme y pegarme y me fui acostumbrando a ese dolor y a sus reclamos, tanto que casi podía predecir sus palabras cuando decía que todo era mi culpa… que no valía nada… y varias veces amenazó diciendo que también me dejaría sola y se iría lejos. Ese miedo hizo que yo volviera a estudiar… ese miedo me mantuvo consciente e hizo que algunas veces me olvidara de ti, ese miedo me encerraba de algún modo porque yo quería abrazarlo pero… ¿Si se cansaba de mi? ¿Si se iba? ¿Por qué todos se alejaban de mí? Y me quedaba sola en la seguridad de que si no lo molestaba él me querría un poquito, aunque sea un poquito, aunque yo no valiera nada, él si me quería porque permanecía ahí, soportándome.
Antes que pueda darme cuenta, ya estábamos jalándonos de los pelos y pateándonos en el suelo. Me enojé como nunca y la golpeé con todas mis fuerzas y ella no se quedó atrás. ¡Con decirles que la más lastimada fue la profesora que trató de separarnos!
Salvación Parte 1
La vida se revela ante nuestros ojos de tantas y distintas maneras que es difícil a veces adivinar, deducir o entender el significado real de todo lo que nos enfrenta en un día, en una hora, en un suceso. En una búsqueda tan extensa y con un tiempo tan corto ¿Cómo no perderse? ¿Quién nos encuentra? ¿Quién nos salva?
lunes, 5 de octubre de 2009
Wait me... Adíos Ilusión

una gaviota se desliza solitaria y a su paso el destino se dibuja como
un reflejo que se va perdiendo sobre el mar... ¿donde estás?
¿A donde alumbra esta luna tan serena?
¿A donde va esa estrella que no me mira?
¿A donde lleva el viento esas nubes?
¿A donde viajas gaviota solitaria?
¿A donde te llevan esas alas o es que sola vas por el aire?
¿A donde están tus sueños?
¿A donde se va el ruido del mar que nunca se calla? ¿A quien canta?
¿A donde quieren ir las olas?
¿A donde se fue el sol?
¿A cuantos humanos has conocido?
¿Me esperabas?
¿Tardé mucho?
Gracias
¿Querías jugar?
...
¡Entonces es una promesa! ¡Volveré! ¡Jugaremos nuevamente! ¡Adios Ilusión! ¡Gracias!
...
Ahora yo también soy un ángel.
martes, 1 de septiembre de 2009
Lo siento...
bajas la mirada,
te alejas en silencio
y me dejas como un rompecabezas sin piezas.
no sé el límite de tus sueños,
no entiendo el nuevo color de tus ojos,
que hay cosas en este mundo que
no podemos controlar.
si no quieres controlar esa tristeza
que no tiene sentido de ser, porque:
y no sé que esperas para dispararme otra vez con esa sonrisa
que aniquila cualquier intento de huida.
viernes, 28 de agosto de 2009
Sólo un poco

domingo, 2 de agosto de 2009
Llévame

viernes, 31 de julio de 2009
Wait me... la historia que no puedo contar
"Eres la bruja del mal más linda y tierna del espejo hablador
y has de saber que a tu conjuro respondo con una flor"
Ilusión, como podría olvidar ese nombre ¿de verdad te llamas así? Le pregunté, una dulce aprendiz de bruja, una torpe y divertida joven implicada en asuntos de la magia, incapaz de controlar sus propias habilidades pero dueña de la sonrisa triste más hermosa que he conocido en mi corta pero últimamente intensa vida.
Mi nombre es Lud -le dije -también soy aprendiz, investigación de habilidades ocultas, no te puedo decir más.
Era el día 24 del segundo mes del calendario lunar y había terminado la conferencia de magia, salimos rodeados de magos, hechiceros, brujas, almas, ángeles, centauros, medusas, grifos, pegasos, ogros, elfos, hobbitts y todo tipo de criaturas que nos hacían sentir que de alguna forma éramos los más débiles del lugar, los más simplemente humanos.
-Quiero escapar de aquí –me dijo.
-Vamos al mar -respondí –estamos cerca y sé como llegar.
Y así, recorrimos sin prisa las calles, plazas y parques mirando a los mimos danzar con sus movimientos elegantes, a la gente en los monociclos avanzando y retrocediendo sin ritmo, a los que llevan caras tristes como viejas máscaras sobre su rostro verdadero, a los vendedores y charlatanes, a los que ofrecen pinturas muertas de paisajes vivos, a los que venden libros que hablan sin voz y a los que juegan con grandes llamaradas de fuego. Era extraño, íbamos sin prisa pero queríamos llegar a ese destino que nos esperaba en el mar.
-¿Sabes levitar?- pregunté.
-Aún no he aprendido -
-¿Y como vas a bajar? -
-¿Adonde? -
-Al mar, estamos en un acantilado, debemos descender -
La visión del mar dominaba el horizonte como un camino hacia el infinito, caminábamos por el borde del precipicio mirándolo a lo lejos y parecía un gigantesco niño dormido, su respiración era lenta, tan tierna como si hubiera sido conquistado por la paz, el suave vaivén de las olas era lo más rítmico y triste del lugar después de su sonrisa.
Ilusión se quedo detenida por un momento… había un extraño ser con las manos en posición de rezo arrodillado en el borde de aquel abismo ¿Qué va a hacer este loco? Pregunté y de pronto aquel extraño abrió los brazos, dirigió su mirada hacia el cielo, sucedió un destello en su cuerpo y un par de grandes alas blancas adornadas de estrellas se desplegaron en su espalda, era un ángel que se lanzó hacia el cielo y se alzó por encima de la ciudad recorriendo el viento con una libertad y una fuerza increíble. Era un ángel y yo no lo había notado.
Ella lo contemplaba navegando por el cielo y en su mirada reposaba un deseo y una promesa, un anhelo tan nítido ante mis ojos.
-¿Quieres volar verdad? –pregunté.
-Aún no se levitar y a veces me tropiezo caminando- respondió con una sonrisa tímida
-¿Quieres volar? – insistí
-Si, y voy a aprender a hacerlo, el día que lo logre ¿saltarías conmigo al precipicio? – sonrío aún más, mirándome.
-Creo que no tengo más posibilidades que tú para convertirme en ángel pero talvez lo intentaría y sí, saltaría contigo, supongo que dominaré mejor la levitación pero si me pasa algo tú vas a devolverle el alma a mi cuerpo ¿sabes hacer eso verdad?
No recuerdo si le dije que se vería celestial con un par de alas de ángel adornando su belleza y su sonrisa. Talvez no, pero ese día fue la primera promesa, nos convertiríamos en ángeles aunque sea sólo una vez para recorrer el cielo y ser libres.
Seguíamos avanzando mientras contemplábamos el mar y encontramos una vieja escalera que yacía dormida sobre el suelo. Ilusión me entregó su bolsa y sus sandalias y descendió descalza mientras yo bajaba levitando poco a poco. Era un juego hermoso, como dos estrellas que se encuentran y comienzan a girar y a recorrer lentamente la oscuridad del universo. A mitad del camino encontramos un campo muerto lleno de palabras y frases escritas con piedras, había muchas promesas de amor, muchos nombres mirando hacia el cielo y le pedí que escribiera algo, lo que sea que ella desee y aunque no estuvo segura al inicio, ingresó y comenzó a juntar sus piedras, llevándolas de un lado a otro, acomodándolas, jugando… Desde ese momento yo la estaba cuidando… mientras ella jugaba con las piedras a dejarle un mensaje al cielo y al mar… mientras me conquistaba su ternura… Era un ángel y yo no lo había notado.
jueves, 30 de julio de 2009
Primera historia
Recuerdo que esa misma tarde, la descubrí en el autobús, con sus ojos obsesionados en la lectura, no me acerqué, sólo la observé. Al bajarse, me senté en el lugar que ella dejaba y había escrito en el respaldar del asiento delantero un mensaje: "Sorry, no fue tu culpa, voy a estudiar para la próxima vez" Me levanté como pude para verla, buscando por todos los horizontes posibles y no estaba más.
El autobús se alejó y las nubes, el atardecer, los edificios sombríos, la perspectiva y sus letras acompañaron mis pensamientos hacia "California" mientras en el inmenso mural celeste todos los colores se combinaban con las estrellas como un graffiti hacia el infinito.
Recuerdo que, luego conversamos para ayudarnos a estudiar, fue una cosa nueva, rara y divertida. Así cada atardecer cuando el sol y el cielo se perdían en miles y miles de colores, aquellas grafías y símbolos de nuestros libros y cuadernos eran tema de debate, discusión, risa e incluso asombro. Descubrí tantas cosas con ella, las sombrías y opacas tardes podían ser bellas y llenas de color, de vida.
Recuerdo como nos gustaban las baladas de Westlife y las canciones de Linkin Park o Limp Bizkit, era genial. Aún no entiendo como es que no le gustaba el Chocman, por Dios. Su actor favorito: Leo Di Caprio, su película: Romeo y Julieta, su lenguaje: la sonrisa.
Afuera, el mundo sucumbía en colores, formas, sueños, promesas y recuerdos… y de a pocos fui perdiendo mi verdad, pero ¿Cual era mi verdad? ¿Había una? Talvez no debí saltar la cerca, porque me equivoqué y aún recuerdo su preocupación, su insistencia y su decepción. Está bien, lo confieso, ella llamó para que me recojan, porque esa noche sólo sé que se multiplicaron las figuras por cien y no recuerdo más. Luego cada uno contó una versión peor, que nadé en un mar de copas, que hice el espectáculo de la fiesta, que no escuché razones, que mi viejo me sacó de ahí a la fuerza, que hablé tonterías, y vomité ¡wow! La única versión más o menos divertida fue la que ella me contó durante dos horas de resaca maldita. Nunca antes me había disculpado tanto.
Fuimos a "California" para su cumpleaños, recorrí con su nombre una pared, descubriendo miles de formas y colores diferentes y así quedo para siempre en mi recuerdo esa palabra tan hermosa con la que hasta hoy la llamo: Sam. Fue uno de los momentos más intensos de mi vida, estar ahí con ella, pintar un graffiti frente al mar por la tarde, fue como una realización, me sentí feliz, hay sonrisas que son inevitables.
Recuerdo que me enteré, hay despedidas inevitables pensé, íbamos a pintar el mural del concierto de música cristiana que ofrecía la promo para recaudar fondos. Ella llegó temprano, estábamos listos y comenzamos a pintar en silencio, recordando nuestros "viejos éxitos": El gato del papelógrafo, el logo de la promo, las letras de las paredes, el concurso de la primavera, demonios… fueron tantas cosas. Si voy a irme, dijo sonriendo, quiero recordar lo más hermoso.
Y recordó aquella divertida vez en que los pinceles pasaron del mural a nuestros rostros, ese día quedamos hechos como unos murales humanos, muy divertidos por cierto, de esos que no hay en "California" Reímos tanto ese día, fue hermoso.
De pronto los pensamientos y recuerdos se callaron, el viento acariciaba las hojas secas del otoño, nuestras manos habían coincidido en una línea… hay destinos que son inevitables, como el de las hojas que se dejan llevar por el viento, y se juntaron las miradas, las manos, los colores, los pensamientos… y el corazón, entonces, sólo entonces la amé, la amé en los labios, en el mundo, en el universo y en la eternidad, suave, muy suave y lentamente.
Luis Vara
Escrito originalmente en el año 2002.
Shakira – Underneath your clothes (2002)
Dishwalla – Mad Life (2009)
Huida
¡No voy a volver! ¡No voy a volver! me prometí a mi mismo tantas veces, no recuerdo haber llorado tanto como esa noche, nunca más, me abracé a mi mismo con tanta fuerza intentando encontrar ese amor que faltaba dentro de mi y creo que lo encontré porque la fuerza que me impulsó a salir de ahí aún mueve mis pasos, talvez aún tengo miedo y sigo huyendo pero estoy vivo y esa es una oportunidad para ser feliz, así que esta es mi historia.
Esa noche hacía la tarea con mamá, ya era algo tarde, debí quedarme dormido pero estaba atrasado y poniéndome al día se pasó el tiempo, papá llegó borracho, caminaba desorientado, sus ojos no sabían a donde mirar, apestaba horrible y estaba todo desarreglado, igual que el amigo que lo acompañaba. Se detuvo a mi costado mirándome como si fuera un desconocido, "hijito mió" dijo, me dio un beso en la frente y se fue al sillón a seguir tomando con su amigo.
-¡Mujer! -vociferó, mientras mamá le atendía inmediatamente- deja ese mocoso y ven con tu marido. Mamá se acercó y él con un gesto le pidió que se sentará en sus piernas, le dijo algo al oído, se notaba que ella tampoco soportaba su aliento pero no decía nada, se levantó y se fue hacía la cocina, no estaba contenta, ambos teníamos miedo. Quería seguir haciendo la tarea pero no podía y no me di cuenta que me había quedado mirándolos.
-¿Que me miras?- gritó, yo volteé hacia la mesa rápidamente- ese es mi hijo carajo, va a ser un machazo como su padre, le van a llover las mujeres, ay carajo que se cuiden las faldas ¿verdad hijo? - yo lo miré intentando una sonrisa, la respuesta que quería era obvia así que moví la cabeza afirmativamente y volví al cuaderno, no recuerdo que quería escribir pero ya no podía hacerlo, estaban hablando de mí, siempre hablaba de mi con sus amigos, que yo iba a ser como él, un machazo como ninguno y todos me admirarían y envidiarían, iría a muchas fiestas, tomaría incluso más que él, me amanecería y despertaría en la cama de la mujer de un amigo, siempre se reían de eso. Cuando me di cuenta había rayado el cuaderno con el lápiz, no se porque tuve tanto miedo de esa línea que se dibujó, intente borrarla pero me desesperé por hacerlo y terminé rompiendo la hoja. Estaba temblando frente al cuaderno, sólo quería ocultar mi error pero el miedo me estaba dominando, una lágrima traicionera se deslizó por mi mejilla, ya no había forma de ocultarlo, me eché sobre la mesa e intenté contener el llanto apretando los dientes y los puños, y lo conseguí.
-¿Que pasa hijo?- preguntó al darse cuenta, fingí un bostezo y sobándome los ojos respondí que tenía sueño, cerré el cuaderno y me dirigía a mi cuarto cuando habló.
-Hijo, ¿cuantos años tienes? ¿ocho verdad?- afirmé con la cabeza -pues ya eres todo un hombre hijo,- aún recuerdo su sonrisa de ese momento, aún no la puedo borrar.
-Acércate- ordenó mientras servía un vaso de cerveza hasta el tope, el liquido se agitaba al caer, golpeando desesperado y subiendo por las paredes como queriendo escapar, como el miedo dentro de mi. Recibí con ambas manos el vaso, sabía que no podía negarme y él esperaba atentamente: sus ojos fijos, sus manos quietas, su boca entreabierta, me observaba, yo era su espectáculo. Cerré los ojos, sentí ese olor e intenté beber un sorbo, ya tenía el vaso en los labios cuando me lo quitaron, era mamá, se tomó la cerveza de un sorbo, hizo un gesto de asco, sacudió el vaso y se lo devolvió. Comprendí que intentaba salvarme así que di media vuelta y quise ir a mi cuarto, pero él me llamó:
-Hijo, ven acá- volteé y era obvio, el estaba molesto sirviendo otro vaso mientras se ponía de pie, ella no sabía que decidir y el amigo dormía en el sillón como un perro de la calle.
-Hijo ven- repitió, no me moví y mamá no esperó, lo abrazó cariñosamente besándole en la mejilla, intentando detenerlo pero él siguió avanzando hasta mi y ofreció el vaso sonriendo nuevamente -vamos hijito tu puedes, coge el vaso.
-Amor por favor, déjalo que se vaya a dormir, tiene clases mañana ¿como va a ir?, además aquí nos va a molestar, mejor nos quedamos solos, amor por favor- suplicó mamá.
-Está bien, pero sólo uno, un vasito, por Dios, ya es todo un hombre y tiene que aprender de su padre pues ¿si no es ahora cuando? sino crecen y salen maricas o huevones y después nadie los respeta ¡y a mi hijo lo van a respetar carajo!
¿entiendes? vamos hijito coge el vaso, sólo este y te vas a dormir ¿si? tu puedes- suplicó posando el vaso sobre mis labios,
tenía que tomarlo, no había opción, fue asqueroso, obsceno, pero lo logré, no quería que se moleste con mamá y le pegue como siempre, así que tomé el vaso por mi cuenta y fui valiente porque lo levanté hasta terminar todo y me sentí feliz de haber salvado a mamá siquiera por esa noche. Tenía esa esperanza.
Entré a mi cuarto y me eché en la cama, me dolía la cabeza y sentía que me caía a pesar de estar recostado, bastaba un
segundo de calma para sentir que mi cuerpo iba hacia un abismo y me movía, me acomodaba buscando una posición, una situación en la que me sienta seguro pero no la encontraba, no podía salir de mi mismo. El líquido, la cerveza estaba dentro de mi, era yo el que estaba mal, no el mundo exterior y todo se removía como un temblor interminable que me rodeaba y me perseguía aún con los ojos cerrados, aún apretando los dientes, aún debajo de la almohada.
De pronto, unos gritos rompieron el silencio de la oscuridad, otra vez estaban discutiendo, mi sacrificio no había servido de nada ¡estúpidos! estúpidos, era obvio que su destino era destruirse, par de ciegos.
-¿Papá...? ¿mamá...? -le pregunté a la oscuridad que me rodeaba y los gritos se incrementaban tragando mis palabras, podía oír golpes, llanto, súplicas, tenía que hacer algo pero ¿como? me caí de la cama, estaba asustado, mis pasos se resbalaban, iba de un lado a otro, sabía donde estaba la puerta pero el camino recto se convirtió en un laberinto ante mis ojos, me apoyé en la pared y avancé por raciocinio, por desesperación, salí a la sala y estaba el amigo de mi papá sentado sirviéndose un trago.
-Esto pasa cuando las mujeres son unas zorras como tu madre- dijo cuando me vio y siguió tomando, yo estaba apoyado en la pared y avancé como pude agarrándome de lo que encontré en el camino hasta llegar a su cuarto.
La puerta estaba abierta. Me quedé detenido ahí. No pude reaccionar.
-¿Ya ves?- dijo el tipo del sillón entre risas- eso pasa cuando no se portan bien. Mamá ya no gritaba, no decía nada, no se
movía, no se defendía, pero él no se detenía, seguía golpeando su cuerpo, como un salvaje, como un animal, como una bestia sedienta de sangre frente a un saco de órganos sin vida. Una lágrima solitaria se deslizaba por mi mejilla.
-¿Mamá?- pregunté tímidamente temiendo lo peor, fue una voz leve, recuerdo que, creo que ni siquiera moví los labios, pero él me escucho y volteó, había algo en sus ojos que no había visto antes pero entendí que la siguiente victima era yo. Cogió una botella vacía y con toda su fuerza la lanzó hacia mí.
-¡No llores maricón!- gritó y la botella explotó en la esquina de la puerta.
Entonces hubo una voz, una última palabra, un deseo que no olvido, una orden que hasta hoy obedezco, la ley que ha marcado mi vida. Él se acercaba y mamá, desde el suelo, con sus últimas fuerzas gritó: ¡Corre! ¡Corre! ¡Corre!
Fue lo único que me hizo reaccionar. Cuando tu corazón está tan lleno de rabia, miedo, dolor y confusión a veces es mejor huir así que apreté mis puños, me di vuelta y salí corriendo como pude, corrí por la calle, corrí sin rumbo, sin esperanza, sabiendo que estaba perdido y que cada vez me perdía más pero no me detuve. Vi luces, gente, autos, líneas, postes, tiendas, veredas, pistas y su voz no se iba de mi mente ¡Corre! ¡Corre! ¡Corre! para siempre, lejos de todo esto, lejos de mi.
Corre a donde no sientas miedo, a donde te reciban con amor y te brinden esperanza. Corre, busca, encuéntrate a ti mismo, olvida y si vas a recordar lo malo, que sirva para enseñar a los demás a alejarse del sufrimiento…
Y así llegué hasta donde ustedes me encontraron esa mañana, sin fuerzas, con la cabeza y las piernas adoloridas. Aún estaba llorando.
Mamá, perdóname porque todavía estoy huyendo, me siento débil, soy un cobarde y tengo miedo de volver y enterarme que pasó. Tengo miedo y sé que por haber huido cada día estoy más lejos de ti y quisiera que pudieras leer esto para que sepas que de verdad estoy bien, que pude escapar y mi vida cambió… espero que lo sepas, que alguien te haga llegar este mensaje por favor.
Perdóname por no volver para saber de ti… te extraño ¿sabes? A veces me detengo en la calle y pienso volver y no sé, me quedo como en ese momento ante la puerta, el tiempo pasa simplemente, tu recuerdo permanece en mi mirada, escucho tus palabras… y una lágrima se desliza por mi mejilla… han sido tantas mamá, que no sé si este dolor tiene fin.
Entiendo que fue nuestra decisión que yo me alejara, sé que fue lo correcto ¿Qué habría pasado si no me movía? ¿Qué habría pasado si me quedaba? Me salvaste la noche que no pude salvarte y la libertad que me regalaste en esas palabras, te juro que la he llevado dignamente, no la desperdicié, la abracé a mi alma con todas mis fuerzas y voy a brindarla a otras personas.
Mamá, me liberaste del dolor y siento que aún me proteges. Gracias.
Espero que tú también hayas huido. ¡Corre mamá! Aunque nunca nos encontremos ¡Corre por favor! ¡No te quedes! ¡Vive!
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"A todos aquellos que huyeron y a los que se quedaron a luchar para que huyan otros. A todos, para que encuentren la fuerza necesaria para oponerse a los que dañan a quienes amamos"
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Luis Vara.
Korn – "Somebody Someone"
Mar de Copas - "Huida"
Dishwalla – "Mad Life"